Subo estas imágenes de NAMIO y le doy las gracias a LuLú BLueVeLVet por el dato
jueves, 17 de febrero de 2011
sábado, 22 de enero de 2011
No acabarás!
Que gusto me da frenar el orgasmo de mi bestia cuando yo no me privo de repetir los míos!
Se vuelve loco, y cuando a pesar de los esfuerzos por contenerlo, venciendo el dolor que le causo y los frenos que él mismo se impone, estalla (porque mis queridos, para todo hay un límite) me queda por resaltar su sentimiento de culpa al haberme fallado!
domingo, 5 de diciembre de 2010
Botitas rojas
Consejo para las Señoras/res que sean tan considerados como para permitir que sus animales gocen con el contacto de la suela de sus zapatos: no tengan cuidado en el momento del orgasmo, pisen con ganas.
martes, 23 de noviembre de 2010
No digan que soy mala...
Usar a mi bestia como simple perrito de compañía cuando me hago atender por un macho, es un juego que se ha convertido en una costumbre
Por supuesto el macho es un anónimo puto de agencia, siempre distinto
Aunque las situaciones son muy parecidas a las de estas fotografías, mi bestia asume sus labores pero con una expresión para nada feliz, sé que sufre y justamente por eso lo hago.
Las primeras veces solo observaba y rumiaba su bronca
Entonces se me ocurrió hacerlo participar activamente, ordenarle que me acaricie, que me moje con su lengua
Noto que se le humedecen los ojos cuando una verga ajena me hace estremecer con un orgasmo
Pero no digan que soy mala...
Todavía no le he ordenado esto:
sábado, 9 de octubre de 2010
El tema del cornudo
A propósito de un tema que tocaron mis amigos del excelente blog "PERROS", y que tuvieron la delicadeza de dedicarme; en mi opinión el esclavo debe comprender que su Dominadora tiene la facultad de satisfacer todos sus caprichos y disfrutar de todo lo que desee disfrutar.
Pero que comprenda no quiere decir que no sufra; debe sufrir y mucho.
Cuanto más sufra proporcinalmente incrementará el goce de su Ama, y mejor esclavo será.
sábado, 2 de octubre de 2010
La importancia del buen zapato
Me fascinan los zapatos de tacos altos. Cuando me los calzo no necesito de ninguna otra prenda para sentirme vestida y elegante.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Viernes a la noche Show
Viernes a la noche y en Buenos Aires se acerca la primavera y se nota en el ambiente.
Me decidí por hacerle un regalo a mi bestia.
Sé que le gustan las sorpresas, y después de cenar un riquísimo risotto que preparé con mis manos, lo mandé a lavar los platos y lo dejé encerrado en la cocina.
Mientras tanto yo le abría la puerta de casa a un ex, del que solo tenía el recuerdo de su pito grande, y que de vez en cuando me molesta pidiendo una cita.
Bueno la cita finalmente fue concedida, y me sirvió para montar un show, al que asistió como espectador la bestia, debidamente atado, con los ojos llorosos y la verga dura de excitación (el muy cerdo)
El idiota de mi ex se fue inmensamente satisfecho creyéndose un ganador, porque le permití adorarme los pies antes de que lo ordeñara como lo que es, solo una buena pija y unos huevos llenos de leche; el resto vacío.
Mis orgasmos llegaron más tarde con el fino trabajo de lengua de la bestia, y el de mi esclavo con el roce de mis pies que conservaban el olor de las babas del ex, y unas buenas patadas en las pelotas.
Me decidí por hacerle un regalo a mi bestia.
Sé que le gustan las sorpresas, y después de cenar un riquísimo risotto que preparé con mis manos, lo mandé a lavar los platos y lo dejé encerrado en la cocina.
Mientras tanto yo le abría la puerta de casa a un ex, del que solo tenía el recuerdo de su pito grande, y que de vez en cuando me molesta pidiendo una cita.
Bueno la cita finalmente fue concedida, y me sirvió para montar un show, al que asistió como espectador la bestia, debidamente atado, con los ojos llorosos y la verga dura de excitación (el muy cerdo)
El idiota de mi ex se fue inmensamente satisfecho creyéndose un ganador, porque le permití adorarme los pies antes de que lo ordeñara como lo que es, solo una buena pija y unos huevos llenos de leche; el resto vacío.
Mis orgasmos llegaron más tarde con el fino trabajo de lengua de la bestia, y el de mi esclavo con el roce de mis pies que conservaban el olor de las babas del ex, y unas buenas patadas en las pelotas.
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